Mañanas lentas.
Un café degustado en calma. Inhalo aires de CONFIANZA.
Para mí, uno de los momentos más especiales del día, es el dedicado a desayunar. A saborear la bebida que me conecta con la tierra y, por supuesto, agradecer -en cada sorbo- su abundancia.

Instantes en lo que procuro vaciar la mente por unos segundos. Sentir, lo divino que es un hogar.
Un momento en el que si bien, no dejan de estar situaciones propias de la vida, no elegidas, nada cómodas, el solo hecho de contemplar lo que me rodea me llena de esperanza.
Recuerdo que nada de lo que ocurre se compara con lo vivido en un pasado no muy lejano, en los que mi alma parecía sucumbir, mi cuerpo obedecía en automático apostando a lo mejor.
En los que el café había perdido su sabor, en los que mis ojos buscaban el horizonte para evadir la realidad y mi corazón se cubría del coraje que sabía que necesitaba, silencia cualquier intento de queja (palabra que por fortuna ha ido desapareciendo de mi diccionario).
Estas breves reflexiones no han sido programadas ni editadas; están siendo escritas minutos antes de tú recibirlas. Con mi café en mano.
No sé si se entiende. Si algo útil te transmito. Solo dejo que mis manos dibujen sin control. No busco perfección. Escribo en automático.
Alejarme del postureo, de tanta edición cuando no es requerida; de tanto filtro hace bien y, hoy mis palabras brotan desde mi más profunda honestidad.
Así que, con mi bebida casi fría, pero no menos inspiradora, siento que el mensaje que quiero compartir hoy es, que guardes en tu corazón una palabra como valor para la vida:
CONFIANZA
No de forma causal, en el ritual que me acompaña en cada desayuno –tal como te conté en un post anterior- se hizo presente en estos minutos mágicos, la siguiente carta:
Es importante lo que vives, tal vez justificable lo que te preocupa, lo que te resta el sueño, pero a ello deseo que le sumes la confianza como ingrediente valioso para salir adelante.
Date la oportunidad en medio de la incertidumbre de confiar en aquello que por ahora tus ojos no ven, pero que palpita en tu corazón como la semilla que Dios tiene reservada para ti.
Buen domingo.