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Esto fue lo que leí.

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15 abril, 2023

3 errores que no debes cometer al momento de identificar tu propósito.

La semana pasada leía un libro que dedica sus páginas a enseñar -entre otras cosas- cómo encontrar un sentido a nuestro trabajo, y cómo desarrollar la capacidad de definir nuestro propósito.

Ya me has escuchado decir que la palabra PROPÓSITO está conformada con el prefijo pro (hacia adelante) y pósito de poner. Vale decir, que pudiéramos afirmar que su significado se inclina a poner en marcha algo.

Es aquello a lo que le pones tu enfoque. A lo que cuando te entregas el tiempo se desdibuja; consigues aliviar la mente y encender la llama de tu corazón.

Es decir, lo disfrutas, te llena como ser humano.

Desde mi punto de vista está dirigido no a lo que haces sino, a cómo, por qué y para qué lo haces.

Es posible, que ya tengas definido tu propósito. ¡Enhorabuena!

O es probable que sea una palabra cuyo protagonismo en un mundo de definiciones destinadas a la productividad como valor supremo te haya llegado a perturbar y a sentirte desorientada. Al punto de no encajar ni encontrar aquello que te entusiasme, por lo que descubrirlo te ha resultado complejo.

Complejidad que me atrevo a decir, radica en buscar afuera lo que está en ti y además bajo criterios equivocados.

Si este es tu caso, hoy te voy a compartir cuáles son los 3 errores que -según el autor- no debes cometer cuando te enfoques en definir tu propósito:

Primer error: pensar que el propósito es algo que te encuentra.

Desde el punto de vista laboral, sostiene el autor, que el propósito es un valor que tú mismo te creas, no una misión que se te encomienda.

Que puedes darle sentido a casi cualquier trabajo, por muy aburrido que sea.

Que deriva de centrarse en lo que es significativo y útil. Realizarlo de tal manera que se vea reforzado y tome más protagonismo.

Segundo error: pensar que el propósito es una sola cosa.

Se afirma que es un error pensar que solo tenemos un propósito en la vida.

Que es propio del ser humano buscar propósitos no, un solo propósito.

Es decir, múltiples fuentes de motivación que puedan dar sentido a nuestro trabajo y a nuestra vida.

Tercer error: pensar que el propósito se mantiene estable con el tiempo.

Es común que la gente realice distintas profesiones u oficios a lo largo de la vida. Y, en tiempos de emprendimientos y de afinar nuestras intenciones mucho más.

Afirma el autor, que como seres humanos experimentamos fases en las que nuestras motivaciones sufren cambios: infancia, adolescencia, la paternidad, etc.

Que la evolución de nuestros propósitos no es un capricho o una demostración de falta de compromiso, sino que es un proceso natural y útil.

Lo que era importante para ti a tus 20 años no coincide para nada con lo que hoy es relevante.

Por lo que sostiene, que deberíamos intentar dotar de sentido a todo lo que hacemos, para permitir que los múltiples propósitos de nuestra vida se desarrollen, y estar a gusto con ellos.

¿Estás de acuerdo con estas ideas?

Yo resaltaría que tomar en cuenta los 3 errores mencionados a la hora de puntualizar nuestro propósito puede en cierta forma no solo orientarnos sino a llevarnos a aceptar que cambiar es propio del ser humano, que mientras vamos creciendo:

·      Conectándonos cada vez más con nosotros y no, con lo que está de moda.

·      Adquiriendo conocimientos, actualizando nuestras habilidades. APRENDIENDO.

·      Definiendo nuestros valores.

·      Conociendo nuestros significados de vida, nuestro propósito interior también va mutando para ajustarse a lo que sentimos como valioso e importante en la etapa de vida en la que nos encontramos.

No podemos hablar de inmadurez ni de caprichos por el solo hecho de experimentar para descubrirnos -con responsabilidad e intención- las actividades que nos despierten interés, aunque sean vistas por la sociedad como incompatibles.

Pero, en lo personal -desde mi experiencia- siempre hay un común denominador. Hay algo que está presente en todas; una cualidad que te define y que manifiestas en todo lo que desde el corazón te propones ser y hacer.

Y quiero finalizar diciendo que el aprendizaje es la mayor herramienta que tenemos para vivir con significado, con propósitos que nos eleven el disfrute en cada paso.

Deseo que estas ideas que leí y que hoy te comparto -a groso modo- sean de valor para ti. Te lleven a realizar tus propias reflexiones en base a lo que estás viviendo.

Así que no dudes en comentarlas; y, si quieres contribuir, compartirlas con quien creas, pueda servirle.

¡Buen domingo!