Un pueblo donde la vida se detiene a leer.
Sí, se trata de Colmenar del Arroyo, un municipio de la Comunidad de Madrid, ubicado en la denominada Sierra Oeste a apenas 45 minutos de Madrid, en el que su mayor atracción a primera vista son los versos en tinta negra escritos en paredes blancas.
Nada más cautivó mi atención. Caminar y detenerme a leer cada inspiración hacía bajar mis revoluciones. Me enamoró la idea, el concepto cultural del pueblo.
Palabras a la vista con un significado de presencia y reflexión no sólo para sus habitantes sino para sus visitantes.
Cada mensaje lo suscribe el movimiento llamado acción poética. Un movimiento fundado en México que tiene como objetivo escribir frases, poemas en los muros de las ciudades; y al pueblo de Colmenar del Arroyo ha sido Luis Santos Sainz, quien -en su nombre- llevó la poesía a las calles.
Gracias a su familia, amigos, vecinos e instituciones consiguió convertir su sueño en realidad.
Te cuento esto porque ¡qué poderosa es una idea!
¡Qué regalo es ejecutarla!
Comienzo estas reflexiones de domingo pensando que dejar una hoja en blanco cuando se tiene tanto que ofrecer no tiene sentido alguno.
Dejar morir unas palabras. Mantener invisibles versos que no solo brindan luz y sentido a quien los escribe, sino también a alguna persona que se tope con ellos, es acabar con las chispas de creatividad que el mundo siembra en cada una.
Colmenar del Arroyo no sería el mismo pueblo si sus paredes estuvieran blancas y la idea de pintarlas con palabras no hubiera sido llevada a cabo.
Me doy cuenta una vez más que las palabras, el arte escrito por lo menos en mi caso, ofrece un cobijo que además de sostenerme, tal cual las paredes del pueblo a cada letra pintada, me regala inspiración con las respuestas y alimento espiritual para seguir tejiendo una vida más expansiva donde la tranquilidad se ha convertido en la mayor expresión de felicidad.
Estado que florece cuando no he dejado morir las ideas que se posan en mi cabeza, cuando les he dado forma a través de la acción.
La satisfacción palpita como signo de vida por estar haciendo algo con ella.
¡Buen domingo!