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Un domingo para activar la IMAGINACIÓN.

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15 abril, 2023

Un verbo ligado al mundo interior. A la vida que anhelamos.

Me he dado cuenta de que algunas palabras no sé por qué, se han borrado de mi diccionario personal o, por lo menos, han permanecido ausentes por mucho tiempo.

Mientras que otras, como “IMAGINACIÓN”, me acompaña a diario.  Es una palabra que me resulta bonita; agradable por los tantos suspiros que me regala con tan solo ponerla en práctica.

Y cuando hablo de suspiros, no me refiero a que siempre imagino cosas o situaciones agradables sino también, en un pasado no muy lejano, para darme puñetazos con lo que había sido, vislumbrando algo diferente.

Al googlear la palabra, encontré una teoría que hace referencia a dos tipos de imaginación: la reproductiva, referida a la evocación que se hace del pasado, y la productiva, a la construcción mental de contenidos e ideas nuevas a partir de la transformación que se aspira vivir.

Con esa distinción me quedó evidenciado que la calidad de mis suspiros estaba determinada por aquello que imaginaba y de cómo tiraba por la borda la gran capacidad humana para producir nuevas realidades, malgastando mi valioso tiempo añorando algo que nunca podía cambiar.

Científicos como Einstein, consideraban a la capacidad de imaginar como una fuente de creatividad. Como una técnica para cocrear soluciones alineadas a la intuición más que a la razón.

Neville, por su parte, afirmaba que imaginar, una y otra vez lo que se desea es la clave para lograrlo.

Y, si por casualidad te surge la pregunta que me hice en una oportunidad:

¿Cómo imaginar lo que se desea cuando se está en medio de situaciones totalmente adversas e incómodas?

Es ahí cuando desarrollar la imaginación es fundamental.

No se trata de divorciarnos de la realidad.

De cegarnos ante lo que se vive, sino de ejecer de forma positiva el poder mental. Apreciando con claridad lo que sí deseo en este momento de vida.

Es activar la palabra para construir mentalmente ideas innovadoras que nos ayuden a transitar hacia lo que anhelamos.

Ten presente que la razón muchas veces limita, mientras que imaginar nos lleva a conectar con la intuición: la energía que nos conduce por nuevas formas en sintonía con lo que se siente dentro.

¿Qué tal si desde hoy, usamos a nuestro favor la imaginación, teniendo claro lo deseado?

¿Qué pasaría si dedicamos algunos minutos cada día para hacer una representación mental y emocional como si ya estuviéramos experimentandolo?

¡Es posible que te sorprendas!

Si estás en medio de cualquier adversidad, por supuesto que no es sano darle la espalda, no dejar de sentirla, de gestionarla.

Es cuestión de pisar el suelo que hoy se tiene, sin olvidar:

Que todo pasa. A la par de ir construyendo una imagen mental que sostenga la esperanza de lo que se anhela, mientras se trabaja.

Para que nunca, nunca le quede dudas al Universo (que para mí se llama Dios) cuál es nuestro mayor deseo, porque a través de la imaginación, se lo hemos hecho saber.

¡A imaginar bonito, con los pies en la tierra y el corazón y la mente en lo que deseas!

Buen domingo.